| Acopio de Sinceridad ¿Qué
relajo es ese del brinco?
-Preguntaba molesto Don Procopio, el catedrático de teología, a Cutziano,
aprendiz de la vida.
Contestó Cutziano:
Un brinco fenomenal, de mente a no mente, de la razón a la existencia, del
pensamiento... al silencio interno. En absoluta contemplación de la consciencia. En total
confianza a la existencia.
Un brinco fenomenal, de pretender devenir, a solamente ser... Un brinco fenomenal,
de aquí a aquí, que no deja trecho para el camino.
Sin nada más "que hacer" excepto; continuar recordando que tú eres lo
que eres, que tú estás en donde estás.
El camino no existe, es tan sólo distracción, el buscador es lo buscado, es tan
simple la ecuación.
Un brinco hacia la confianza, un brinco hacia el amor.
Salta hacia la confianza, salta hacia el amor.
Son los únicos constituyentes, esto es Todo Lo Que Hay...
¡No hay ningún otro Dios!
Querido Don Procopio, un teólogo es un hombre ciego, en una noche negra, buscando
en una casa obscura, un gato pardo que nunca ha estado ahí. Haga Ud., acopio Don Procopio
de tantita sinceridad.
-Así quedó para la posteridad, el diálogo del aprendiz de la vida, y su
eminencia el muy propio Don Procopio catedrático de Teología.
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