| Aromas De Verdad "Quién
diga: ésta es la verdad, está mintiendo".
-Dijo Cutziano a la muchachada, mientras daba tiempo a que las inquietudes se
evidenciaran.
"Quién diga: tienes la obligación de creerlo, está mintiendo".
-Dijo Cutziano a tal audiencia, mientras daba tiempo a que las dudas olvidadas,
afilaran los sentidos y pulsaran los sentimientos.
"No hay mayor virtud que la duda sana, que a tajo y tajo de machete, sega la
hierba insana, y así, la verdad proclama; En la jungla del intelecto advenedizo, en el
pantano de las falsedades pías, en la inmoral vendimia de dignidades, en la academia, en
el culto, en cualquier empresa
No hay más verdad que aquella que pulsa escondida en el santuario de tu
inocencia, momento a momento, en este instante, anunciando la intensa pasión de tus
talentos.
No hay más obligación que la que impele a la rosa a exhalar el obsequio de su
fragancia, ni más deber hacer, que los impulsos que concertan a las criaturas del bosque,
en sus cánticos, en sus algarabías.
Forja tu nicho en la existencia, reclama tu brida, renuncia a tu mundana herencia,
desencadena la pasión de tus talentos;
Sé tu, verdad, momento a momento".
-Así les dijo Cutziano ese día a la muchachada alborotada en rebeldía, porque
sus dudas, la sociedad no atiende, ni entiende y en su aburguesada inconsciencia nada más
repulsa.
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