| El Aspiradero Así
como hay un resumidero, existe también un aspiradero.
Lo pesado se sume en el resumidero, entre oleadas de lamentos y espumarajos de
agonías; para muchos ésa es la rutina del día con día.
Lo ligero, entre danzas amorosas y sonrisas deliciosas, se evapora
y entremezcla con risas y energías del firmamento; Esta es la calidad que la vida ofrece
a cada momento.
La humedad que abona su existencia, es de lágrimas de gratitud.
La gran paradoja del aspiradero; un abismo en donde caes hacia
arriba, en donde te evaporas en la delicia de la dicha, disolviéndote en la realidad
eterna de la fuente interna en ese Siendo Natural.
Quítate la armadura, desata las amarras, alza el ancla, tira el
lastre de tus ambiciones, tira por la borda tu historia y
déjate ir.
Lo que quede de ti será tu esencia.
Dulce regalo de amor que se hace a si misma la existencia.
Ligero como los vientos, bello como las luces del firmamento,
eterno como la consciencia del momento.
Te toca a ti escoger: si te cuelgas contrapesos, o si has de andar ligero en las
cercanías del aspiradero.
Así le dijo Cutziano a uno que quería elevarse entre nubes
espirituosas, llevándose consigo sus riquezas, sus conocimientos, sus prestigios, sus
condecoraciones, todas sus ilusiones y la armadura de su miseria.
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