| El Dios Borracho-Dijo Cutziano un día que los vientos sacudían los penachos de
los pinos:
Conocí un Dios emborrachado de inconsciencia, que en su pesadilla
mundana se alucinaba humano y se comportaba como bestia.
Cuando aullaba se confundían sus lamentos con la ira impotente de
la mujer violada, y con el azoro apanicado del niño golpeado.
Espoleado por el apetito insatisfecho de una caricia, de una
sonrisa, de una mirada dulce...
Esta era su tragedia, se sentía sardina abandonada en un estanque
de pirañas y los encargados de mantener el orden eran puros tiburones.
En su borrachera se había botaneado con ingratas cantidades de
normas, reglas y preceptos, amasadas y horneadas en las artes del dominio y la
supremacía, justificadas en las tradiciones e impuestas en las delegaciones, sazonadas
con abyecta sumisión
al poder... joder.
Pobre Dios borracho, se encontraba descastado, desgraciado, denigrado".
-Cutziano le pegó un soplido en una oreja, haber si así se le salía tanta
porquería de la cabeza.
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