| El Brinco ¡Oiga,
enséñeme a brincar en el abismo!
-Dice Cutziano que le solicitó un amante del camino.
-Cutziano le pintó una raya a un metro por delante de sus narices y le dijo:
"Imagína que ésta raya es el abismo, toma vuelo y pega el brinco".
El amante del camino así lo hizo.
"Hemos demostrado que brincar ya sabes. Ahora te habrás de
preguntar, si querrás hacerlo en el borde del abismo".
Sintiéndose espoleado en la imagen honorable, planchando al
instante el orgullo arrugado por la sugerencia, sacó de más el pecho, y con prepotencia
dijo:
"Llévame al borde del abismo para que certifiques mi atrevimiento".
-Le contestó Cutziano en un tono, que le sacó la vergüenza de
los entresijos al amante del camino:
"Nada tengo yo que ver con tu atrevimiento, al borde del
abismo estás en cada movimiento, ahora mismo, en éste momento.
Si quieres aprender a dar el brinco has de dejar de ser amante del
camino y por amante escojer, al brinco mismo.
Sin que se te ocurra decir :
¿Y,... que le pareció mi brinco?"
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