| Chachalaca Dame
el 1, 2, 3, del control mental, que ya no aguanto más esta chachalaca con sonsonete de
matraca.
-Le imploraba, con ojeras de desvelado y cara de bien sufrido, Don
Próculo, cuando Cutziano cruzaba la calle de la amargura, buscando entre los atorados en
el zoquete, quién quisiera mejor atorarle a ser una flor en el pantano y renunciar a lo
prosaico.
- Primero: Abandona todo intento de control.
Segundo: Observa los vaivenes de la mente.
Tercero: Comprende el mecanismo de la matraca.
La Chachalaca tiene cuatro millones de años, de experiencias
acumuladas en la memoria; sin fuego, sin guarida, sin ropaje,... de constante peligro,
noches obscuras, animales salvajes. Esto la ha condicionado defensiva, se tornó agresiva,
le ganó el miedo a morir.
Ahora no hay animales rapaces, excepto los civilizados; en los
barrios, en los templos, en los corporativos, en las universidades, con una mente todavía
asustada, que ha sido educada, para destruir el asombro, para destruir la poesía, para
disectar la vida, para forzarte a lo arcaico, y para hacer que te tragues la lógica, la
prosa y lo prosaico.
Dile adiós a los deseos y a las esperanzas y verás desaparecer
el futuro, verás esfumarse las memorias, las fantasías y los sueños, junto con ellos
desaparecerá el pasado.
Te quedarás extasiado en la eternidad, a la que no le podrás
llamar presente...
El presente sólo es posible siguiendo el pasado y anticipando el futuro.
Así, el presente es mente, el control es mente. Mente controlando
mente. Esta es la trama de la matraca. Que con una mirada alerta de la consciencia, la
chachalaca solita se aplaca.
No se necesita ningún 1, 2, 3.
Mente es control, renuncia al control.
-Dijo Cutziano, encogiéndose de hombros y con una chispa en la mirada.
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