| Con Todo Y Miedo
Recuerdo el momento cuando me paré ante la boca del túnel.
-Dijo Cutziano a un acervo que se congregó para escuchar sus aventuras:
"Escuché de fuentes valederas, que conduce este túnel, con
agilidad y premura, a los reinos de aventura, más allá de los hielos... la pradera.
Qué en fugaz momento, incierto en la oportunidad y la presencia
te sobrecogía en la obscuridad y en el silencio, la ráfaga súbita... que te disuelve en
la esencia de la nada, en la pradera.
A mis espaldas el sol de mis creencias, el paisaje saturado de mis
excusas, de mis explicaciones y mis inventos, del progreso y sus lamentos.
Se me enchinó la espalda, escurrí sudor helado, y sentí en la
médula, del sepulcro, el aliento.
Al entrar al túnel se desplomaron las falsedades, las hipótesis,
las teorías, las escrituras y las creencias; de la iglesia, la academia y todas las
ciencias.
¡Tened de mi clemencia!, le grité a la existencia.
Si me escuchó, no lo supe, si contestó, no la oí.
Sólo escuché en el momento mis propias pisadas avanzando hacia
adentro, reflejando la cautela de un miedo sentído, aceptado y trascendido...
Con todo y miedo le entré para adentro...
-Así les comentó Cutziano de cuando por primera vez se fue para su centro.
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