| El Cuento ¿Oiga
Cutziano, por qué le gusta echar el cuento?,
-Le preguntaron a Cutziano, en una taberna, los parroquianos.
-Sentado en una mesa de la esquina, para no incomodar a los que no
querían escuchar su cuento, dijo a aquellos, que pararon las orejas para no perder
discurso:
"El corazón no sabe de teorías, ni de doctrinas, tampoco sabe de
disciplinas.
Para el corazón, todo es un solo cuento.
Un solo cuento que danza al ritmo del momento.
Un solo cuento que respira el aliento del momento.
Un solo cuento que transpira la sensación del momento.
Un solo cuento que canta en gratitud al momento.
Un solo cuento que intuye las vicisitudes del momento.
Un solo cuento que bebes a la salud del momento.
Un solo cuento que aunque tú no lo creas...
Podrá ser de dicha o de lamento.
Un solo cuento de Divinidad alborozada.
O un solo cuento de Divinidad encandilada.
Es un gozo echar el cuento.
Es mi danza con la amada.
Un acto de amor con la verdad desnuda, sin ropaje, sin sintaxis.
Será por esto que me gusta echar el cuento".
-Dijo Cutziano en voz baja para no interferir con las guitarras de la taberna.
"Sutil diferencia de lucidez el fenómeno; O estás iluminado, o estás
encandilado... "
-Agregó Cutziano en un susurro.
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