| Cutziano Se
pasaba la vida Cutziano oteando... desde el próximo paso hasta el horizonte.
Atento, a sus entresijos, nada más para tantear el rumbo, con la
garantía de su sabiduría y la energía de sus afectos.
No podía errar el paso, esto no es porque supiera de todo, sino
porque inclinaba el rostro para dar el paso, esto no es porque quisiera ser humilde, sino
porque quería ver en dónde pisaba.
Su andar era ligerito, con gracia y estampa.
No se testereaba ni tropezaba, danzaba más bien
sobre el accidentado sendero con la gracia del venado y la actitud del
guerrero.
Resultaba difícil sostenerle la mirada.
-Así se pasaba Cutziano la vida
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