| El Esotérico "Andando por las veredas, en donde las montañas se funden en la
roca, me encontré con un encuevado".
Así lo vi yo.
-Decía Cutziano
-El se decía ermitaño.
"Quesque podía dejar el cuerpo entre murciélagos y cantera,
y en vuelo angelical... visitar más allá de los hielos, la pradera.
Sólo, sólo, ermitaño, ermitaño, tenía el burro entre ocho y
diez baturros cada año, a los que les enseñaba el arte del rebuzno..."
Así lo ví yo,
-decía Cutziano
"Maestro de Arcana Esoteria"
-Se decía el ermitaño.
Traía estampada en el rostro la incógnita de la existencia; con
las orejas gachas de quienes escuchan los rumores, con la mirada aburrida de quién no ha
visto más que la caverna, con el dedo índice artrítico de autoridad, y la voz gargajosa
de quién se atraganta con la verdad.
"Quién ha podido regresar desde más allá de los hielos, la
pradera, Ve con ojos de aventura, se comprende en la trama de la existencia, escucha la
música de las estrellas y canta en gratitud sus andares.
¡Que revise el esotérico sus voladas!"
-Sentenció Cutziano.
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