| La Fundición -Hablaba
Cutziano poniendo cara de quién ha resuelto el acertijo:
"La primera vez que me asomé al abismo, más allá de los
hielos, sostenido por mis tendones, afianzado en las enredaderas, en las sutiles fronteras
de las razones, me escuché decir:
¡Déjate ir! Diciéndomelo a mí mismo.
Hasta entonces me di cuenta del absurdo de las conversaciones entre yo y mi...
Una enredadera de mi mente le decía a otra enredadera de mi mente:
Déjate ir.
Y, la otra ponderaba las razones y las sinrazones, con miopía a
mis apegos, y proyección de mis aversiones.
Ocultando con disimulo entre neblina de indiferencia,
implicaciones y complicaciones.
Tomé consciencia, sentí una brisa de amor que rompió el
precario equilibrio, aflojé los tendones, me precipité al abismo y floté en el
vacío...
Más allá de las enredaderas de la lógica y la doctrina, más
allá de las enredaderas del sustantivo y del verbo, más allá de toda enredadera
colectiva.
Entonces le vi el fondo al atascadero.
Entonces me amé con ternura.
Amándome, amé a la existencia.
Siendo un individuo, me fundí en su abrazo compasivo".
-Así platicó Cutziano del momento en que se fundió en la fundición.
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