| Los Injertos -Relató
Cutziano de aquella vez cuando regaba el huerto, en ese rancho.
-Preguntaba Pancho, con el entrecejo bordado por el carácter:
¿Cómo flotar sancho, de brinco en brinco?
Lo llevó Cutziano a los injertos y señalándoselos le dijo:
"Mira Pancho, si te cambio el nombre y de un tajo cortamos tu
pasado, habrá de pasar como estos injertos de tejocote: a una cuarta de altura está
cortado el tronco. Del tejocote, sólo las raíces quedan, el tronco fue injertado de
dulces peras.
Mil intentos hace el tejocote de afirmar su tejocotez.
Si cada intento es cercenado en brote, toda la energía acude a afirmar, ahora
peras.
De los tejocotes las raíces quedan, para ofrecerle a la vida las dulces peras.
Cada vez que saque la cabeza la loca del barrio: Doña Mente
Colectiva, ríete de sus tejocotadas, encógete de hombros ante sus vaciladas, y sin
desviar el rumbo, deja salir lo que tengas dentro.
Se espontáneo... Se pera
¡No te desesperes!
Olvida el reclamo de lo que siempre es...
Olvida la pose de lo que nunca es...
Así flota uno..., sancho..., Pancho... de brinco en brinco."
-Así le dijo Cutziano a Pancho, y siguió regando los injertos en ese rancho.
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