| El Inquisidor El compromiso incondicional con la verdad, reflejado en la pasión
irrestricta por sus besos, te obsequia con la investidura de autoridad.
-Le contestaba Cutziano a quién inquiría por su opinión sobre la legitimidad
moral.
"Se nos ha enseñado a respetar y a temer a patriarcas
encaramados en andamiajes apolillados por los estragos de la antigüedad.
No se nos ha enseñado a respetar y amar, al ordinario Don Nadie,
que a la luz de su sabiduría, forjada golpe a golpe, paso a paso, en la vivencia, festeja
con su presencia, momento a momento, los devenires de la existencia.
Si no puedes reírte, de lo absurdo de la puntada de que la verdad
no encaje en tu moldecito preferido, estás perdido...
No eres autor de nada, sólo eres un seguidor empedernido.
Si la verdad has perseguido sin importar las consecuencias, y en
su pira has inmolado religión y ciencia, y entre sus besos dulces y sus amados consejos,
has reencontrado tu inocencia...
Entonces serás el autor de tu existencia.
Moral y legitimidad, habrán sido disueltos entre el júbilo y la dicha de la
existencia.
Porque la bondad la garantiza el estado de la consciencia."
-Así le dijo Cutziano al inquisidor que se le quedó viendo con unos ojos
nublados por su prejuicio medieval.
Ojos que en su confusión expresaban: 'no entiendo ni madre'
|