| La Vía ¿Cuál
es la vía entre la ignorancia y la sabiduría?
-Le preguntó a Cutziano un cuartocaminero dicharachero.
"Los estudiantes hacen su círculo de lectura, siguen jugando a la escuelita.
Importan letras por cadáveres escritas.
Con pompa y pedantería recitan de los muertos sus decires, suponiéndolos,
verdades aprendidas.
¡No saben..., qué no saben! Por lo tanto, no hay razón para aprender.
Si los supuestos limitan la visión. ¿Quién saba qué deje uno de aprender?
Perderse la percatación de algo, es el precio de la percepción
contaminada de quién cree que ya sabe.
Esto es ser miope... ndejo.
Los discípulos se congregan a los pies del maestro.
Han reconocido que el deseo de expandir la consciencia, está en
alguna forma supeditado a un nivel de consciencia reducida que ignora la calidad de la
consciencia expandida. Así de fácil!
Saben que no saben. ¡Qué mejor posición para aprender!
Sin temores, sin defensas, completamente abiertos y
vulnerables como los pétalos de una flor.
El Maestro puede; hacerte reír, llorar, esperar, confiar en ti, amarte y aceptar
tu ser.
Para que tu puedas; relajarte, dejarte ir, esperar, confiar en ti,
disolver tu ego en el amor y ser tú.
Lo qué es utilitario, no necesariamente es existencial; lo que es
existencial no es necesariamente utilitario. No confundas entre información y sabiduría.
-Terminó diciéndole Cutziano al dicharachero.
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