| Los Lodazales El atascadero parecía ser el centro de la existencia, en donde todas
las veredas se cruzaban, en donde todas las vidas tropezaban.
Tanta tierra, tanta agua, por eso los lodazales.
Había quienes perdían los zapatos entre el zoquete, algunos
afanosamente los buscaban, otros desesperanzados los abandonaban.
Había quienes perdían la honra entre el zoquete, algunos con
arrepentimiento la buscaban, otros, bien colgados a sus carteras seguían batiéndose en
el zoquete.
Había lodo chicludo y resbaloso, había lodo aguado y pantanoso.
Resultaba difícil caminar por el atascadero; de subida, de bajada, entre valles y
cañadas.
Cargados de historia, de rencores y carencias, de papeles a
montones, con un resto de creencias, con todos sus títulos y confirmaciones...
En el atascadero aprendí a andar ligero".
-Así recuerda Cutziano de cuando aprendió a danzar entre los vientos.
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