| Quo Vadis Fíjate
en las señales del camino.
-Le contestó Cutziano a Don Patricio, que se entretenía en sus ratos de ocio con
cuestiones espirituales, cuando Don Patricio le preguntaba, no sin cierta pedantería:
¿Por donde queda la salida, de acuerdo a la cosmogonía ontológica que aduces?
Todas las señales del camino están presentes:
Apatía ante la rapiña ecológica...
Insensibilidad ante la tragedia humana...
Inapetencia de aventuras espirituales...
Indiferencia ante la vida misma...
Represión de emociones y sentimientos...
Reprobación de lo espontáneo y natural...
Vejámen al pensamiento disidente...
Autoritarismo... ... ... ... '68...
Escarmiento al innovador...
Encantamiento con la vida de plástico, las flores de papel, la leche en polvo, y el
No-es-café.
Todas las señales del camino están presentes:
Haz algo diferente... y, ya verás... Ceños fruncidos,
puños crispados, ira en la mirada, orejas entiesadas, baba en el hocico, colmillos
amenazantes, lomo erizo, garrotes y piedras en las manos, y el fanatismo del inquisidor en
los sesos.
Todas las señales del camino están presentes:
El atascadero es el premio "No-Hagan-Olas" a
la sociedad neurotizada; Mente cuadriculada de acuerdo al consenso del gentío, atención
afocada a siempre lo mismo: las novelas y los oropeles de fantasía. Consciencia
robotizada, actitud acartonada, indiferentemente pasiva, sin trazas de espontaneidad e
iniciativa.
¡Pax Romana Vergüenza Humana!
Entre más te adaptes a una sociedad neurótizada, más
neurótico habrás de estar. Entre más te hartes de una sociedad neurotizada, más sano
te encontrarás. La salida queda justo en el punto, en que tu nivel de hartazón te hace
emprender el camino. Abre los ojos y tus sentidos, ya qué mil mentiras no toleran la
presencia de la verdad".
-Así fué como le habló Cutziano a Don Patricio, quién más bien quería
discutir sobre la retórica espiritual del camino
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