| La Salida ¿Dígame
Cutziano, por dónde queda la salida?
-Preguntó un sujeto que harto estaba de estar sujeto... Preguntó un sujeto que harto estaba de estar sujeto...
-Cutziano cerró los ojos cuando todo mundo esperaba que abriera la boca.
-Con un ademan dio a entender; escucha, mientras que con otro gesto, acariciaba su
corazón.
-Esto sucedía, como cualquier suceso, aparentemente sin sentido,
como el resquebrajamiento de una vida en el altar del crecimiento, como la destrucción de
la semilla, del árbol el presagio.
-Como los dolores del parto mismo, como la ansiada metamórfosis.
-Recuerdan los que esperaban que abriera la boca, que Cutziano abrió los ojos y
dijo:
"Se nos ha convencido que la salida está entre el primer paso y el
horizonte, en el territorio comprendido allá, afuera de tu ser... ¡se
nos ha mentido!
No tiene caso llorar un engaño en el que hemos querido ser engañados, cuestión
de conveniencias o inconveniencias.
Como en el ciclón, la quietud está en el centro.
El cuerpo es de la periferia, la mente es la populachera feria.
El corazón es lo más pegado al centro, el centro es adentro y afuera de tu loca
fantasia.
¡Así la existencia tiene sentido!"
-Así le dijo Cutziano al sujeto que estaba harto de estar sujeto.
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