| Sed ¿Oiga
Cutziano, y se necesita Maestro para dejarse ir en el caudal de la existencia?
-Le preguntaba Doña Adrenalina Trementina, mientras armaba un meneo entre las
piernas, que no sabía uno si se iba o se venía.
Y de la cintura para arriba, la tiesura confirmada de la piedad reglamentosa, y la
seriedad cosmética de la pregunta más turbada de los espiritualeros de café.
-Buscó Cutziano otros ojos y los encontró sinceros, en alerta y relajados, con
el resplandor que tienen los ojos receptivos, a ellos les habló.
¡Si y no!
Y, aunque la mente no lo entienda, lo entiende el corazón.
Dejarte ir... implica saber confiar.
Saber confiar, implica saber amar.
Saber amar, implica saber vivir.
Saber vivir, implica saber morir.
El vivir, amar, confiar, son cosas de tu aprender, estando alerta
y relajado, habrás de aprender a tener el resplandor en los ojos de quién sabe confiar,
amar y vivir".
-Dijo Cutziano con una mirada que provocaba sed en el corazón de sus amigos.
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