| Un Suspiro Se
nos ha enseñado a vender nuestra dignidad.
-Dijo Cutziano con la autoridad de quién se sabe haber sido indigno y la
sencillez de quién a recuperado su dignidad.
Aprendí de los animales la jerarquía, fui entrenado desde
pequeñín cachorro, a ofrecer el gaznate vulnerable, ante la autoridad de lomo erizo y
mirada enfurecida.
Aprendí del fanático la cobardía del montonero.
Aprendí a acatar doctrina y negar mi inteligencia misma.
Aprendí ano cuestionar el conocimiento recibido.
Aprendí a repetir frases de cadáveres,
Se les olvidó enseñarme a amarme.
Se les olvidó enseñarme a darme.
¡En el abismo aprendí a amarme!
¡En el abismo aprendí darme!
Levanté la cara, cayó una lágrima, levitó mi corazón en gratitud...
Cuando empezó el amor, se acabó el temor.
Cuando empecé a pararme en mis propios pies.
Cuando empecé a decir mis propios decires.
Cuando empecé a confiar en la autoridad de mi propio corazón, entonces pagué
tan arbitraria deuda, entonces recuperé mi dignidad.
-Así dijo Cutziano, subrayándolo con un suspiro.....
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