| La Televisión ¡No
me lo van a creer!
-Dijo Cutziano a la concurrencia, anticipando en ademanes jocosos la narrativa:
Me encontré a una docena frente una caja en donde las luces bailan.
A veces, les estrujaban las entrañas las injusticias hace tiempo reprimidas.
A veces, se les encogía el cuero con miedos hace tiempo refrenados.
A veces, les arrebataba la calma el llanto hace tiempo contenido.
A veces, estallaban en carcajadas con emociones hace tiempo sofocadas.
A veces, Se entiesaban los penes y se humedecían las vaginas con
sensaciones hace tiempo bien prohibidas.
Me encontré esta docena con la mirada perdida en la caja en donde
las luces bailan, entre llantos, entre risas, entre rencores, entre envidias, entre
ambiciones aún sedientas, entre gemidos reprobados y humores acalambrados.
Así me encontré a una docena frente a una caja en donde las luces bailan y les
masturban los sentimientos.
¡No me lo van a creer!
-Les dijo Cutziano a la concurrencia, concluyendo la narrativa,
mamándose de risa sobre un tapete de piel de oso.
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