| ¿Expansión de Consciencia?Lo único que El Maestro propone es vivir en estado de
Consciencia. Es usual que en los círculos esotéricos o espirituales se hable de una
consciencia más expandida. Necesitamos revisar esto en la inteligencia de que el
calificativo expandida presupone la dualidad de una Consciencia constreñida. Es de uso
común referirnos a la meditación como una vía para la expansión de la Consciencia.
Difiero de este uso común. Nuestro trabajo no consiste en expandir la Consciencia sino en
ser conscientes, punto. La Consciencia ES Totalidad en Sí.
En realidad deberíamos usar conceptos como Consciencia versus inconsciencia y no
poquita Consciencia versus mucha Consciencia. Esta idea de cuantificación cuasi
económica resulta apropiada para medir fortunas pero totalmente inadecuada para hacer
referencias de nuestra escencia. No se trata de ser muy conscientes en contraposición de
ser poco conscientes. En verdad de lo que se trata este juego es de ser conscientes versus
la opción por la inconsciencia.
Puedo entender muy bien que las formas de lenguaje en uso en los círculos
esotéricos hablen de expandir la Consciencia, lo que presupone algún nivel de
consciencia basal ya lograda. Esto es cómodo y resulta grato para el ego. Así puede uno
justificar todos los juegos en los que participamos y aplacar la sana culpa existencial
por la propia inconsciencia que podemos disfrazar mediante este recurso como Consciencia
incipiente. Y podemos darnos premios y colgarnos medallitas por los logros adquiridos en
la expansión. Expansión que como liga estirada se retracta a la primera provocación.
Nuestro problema es un problema de decisión, es un problema de intencionalidad.
En lugar de preguntarnos cómo podemos expandir nuestra Consciencia deberíamos
preguntarnos, ¿Por qué no optamos por la Consciencia? En el momento que, con toda
sinceridad, se hace uno esta pregunta en la soledad más sacra de nuestros corazones,
empiezan a desfilar todas las razones que tenemos para permanecer en el estado de
inconsciencia que representa el trance cultural en el que vivimos inmersos. El Mundo de
descripciones semánticas que llamamos "realidad". La razón por la que
preferimos permanecer inconscientes es que sería muy doloroso tornarnos conscientes y
mantener el statu quo de nuestras relaciones con el entorno. Entonces la
inconsciencia es nuestra mejor carta.
Hace tantas vidas que hemos permanecido inconscientes que arrastramos una inercia
apabulladora. La mejor forma de retornar a la Consciencia es practicar la Consciencia. No
se trata de método para expandir la Consciencia sino de decisión de ser conscientes. La
estrategia del observador es en sí una forma de practicar la Consciencia. La libertad es
la otra gran estrategia. Una de dos, o se empieza siendo más consciente y termina uno
siendo libre o se empieza practicando la libertad y termina uno siendo consciente. De esto
se desprende que los apegos, las ataduras, las cadenas, favorecen la inconsciencia. No
podría ser de otra forma.
Por otro lado, el camino se presenta como gradual o súbito. El camino de la
meditación ha estado siempre asociado con la vía gradual. El camino de Zen, es una vía
súbita. Se produce el "insight" y ya. El camino del Corazón, el Amor, también
es una vía súbita. El Amor es el gran solvente de egos. Cuando se ama, quién ama se
disuelve ante el o la amada. Uno se entrega, uno se da, uno no espera nada a cambio. El
Amor es siempre en el presente, momento a momento. Sin esperanzas de futuro, sin
resentimientos del pasado, palpitando al unísono con el corazón de la amada. Sin planes,
sin culpas, sin ambiciones, sin esperanzas, sin ilusiones
solamente siendo amorosos
en el instante, con frescura en cada encuentro. Esto aniquila egos. Uno recede a las
sombras para que la amada brille esplendorosamente y la adora en silencio
Meditemos entonces por el solo gozo que la meditación verterá como lluvia de primavera en nuestras vidas
Así uno se emborracha en amor, en gozo, en éxtasis y cuando menos lo acuerda se
encuentra uno libre y consciente. El amor libera, igual que la verdad, igual que la
Consciencia. |