Consejo
De nada sirve profesar ideas.
Inútil es el docto ejercicio de la memoria,
que articula la pedacería fragmentada
de otroras y ajenas joyas.
De nada sirve decirle al otro
el santo y seña
de caminos no recorridos,
de compromisos no contraídos,
de esperanzas imaginadas,
de ilusiones acariciadas.
Cuando la propia vida desmiente
el consejo abyecto,
que se endosa al otro
para eludir en el camino propio,
el trayecto.
De nada sirve curar a otros las
heridas.
Cuando las propias están ocultas
entre costras escondidas,
entre maquillajes muy floridos.
Que como quiera escapan los hedores
de la pus que escurre,
contagiando al otro la miseria reprimida.
De nada sirve escapar en el otro
a la labor inconclusa.
Enmienda primero tu ser mortecino.
Escucha tu primero,
las sabias palabras en otros vertidas.
Cura tus propias heridas.
Descubre tu propia alma.
Engarza en tu corazón la joya,
y acaricia en tus entrañas,
la realidad escondida.
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