Dulce Bruma
Me anima
cantarle al viento
y vertir en él los sentires del aliento.
Me mueve un corazón amante
que pulsa los misterios del instante.
Me impulsa gestar bellos sentimientos
y esparcir aquello entre los sedientos.
Mi canto viene del silencio
que desciende como afable bruma.
Que envuelve en infinita gracia,
que engendra tan tierna y sensual ataraxia.
Mi gozo fluye dende, el pasar del
tiempo,
más allá de mi cuerpo, los confines...
Dende, El Alma misma, de vibraciones afines...
No intento prédica alguna.
Reconozco más bien, lo falaz del intento,
y a pesar de las congojas de mis pesares,
aqui me tienes, lanzando a los vientos,
las semillas de mis cantares...
No me debo a mí mismo.
A esa dulce Alma, me he entregado.
No está en mí,
hacer de mi vida un proyecto.
Mi camino, el corazón ha trazado.
Solamente escucho en el firmamento,
el eco del susurro que incita andar con ligereza
y sin lamento.
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