Inseguridad
¡Bella es
la inseguridad!
Sensibiliza los umbrales de percepción,
activa el estado de alerta,
agudiza la inteligencia,
se conecta con la intuición,
y accesa los talentos.
Es como una apuesta fuerte,
sobre el fieltro verde cuando se aventura la vida
en el resquebrajamiento de la rutina.
Cual narcosis de incertidumbre.
Que suspende toda nimiedad e irrelevancia.
Y la constante lluvia de pensamientos,
se evapora en el silencio eterno del instante.
La explosión de esa bocanada de energía,
bullendo en el vientre.
Sólo en expectativa de lo que ocurra.
Oteando el horizonte.
Aprestando cuerpo, mente y entendimiento.
Fluyendo con ánimo, paso a paso,
por esa vereda que se forma con el andar del tiempo
y que se desvanece al levantar el pié.
Vereda que solamente se vislumbra
en la retrospectiva de la memoria.
Tan angosta, que solamente admite tu huella.
Tan solitaria, que sólo abona tu responsabilidad.
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