La
Felicidad
Así como el placer es la turbación del cuerpo,
la felicidad es la masturbación de la mente.
Primero constriñes los parámetros
a metas ilusionadas y luego te congratulas
con el mérito del reconocimiento
contractualmente acordado...
Así como las papilas, las pupilas,
las yemas y los oídos resonan los conciertos
de los sentidos, así la mente razona
y sin razona las co-relaciones y se congratula.
Por eso, felíz se incita.
Por eso se felicita, porque se masturba...
Sentirse congratulada es su felicidad,
sin darse cuenta de la trampa,
en ausencia de sinceridad.
Con esto se hunde en la tramoya de la social complicidad,
que teje la mutua dependencia.
Se compite con los otros en vanidad
y los necesitas para confirmar
la propia idea de superioridad.
|